Hablemos de inclusión y diversidad con la profesora Martha Lucía Peñaloza


La inclusión es un concepto teórico de la pedagogía que hace referencia al modo en que la escuela debe dar respuesta a la diversidad. Es un tema que fue abordado por Martha Lucía Peñaloza, doctora en educación y psicóloga, entre otros, en el reciente conversatorio virtual de la Comisión Vallecaucana por la Educación.

Allí compartió el ejercicio investigativo que ha venido realizando junto a colegas, sobre dos asuntos fundamentales: Inclusión y Diversidad. Y para eso eligió iniciar con un texto de Hannah Arendt (1996).

“La educación es el punto en el que decidimos si amamos el mundo lo bastante como para asumir una responsabilidad por él y así salvarlo de la ruina que, de no ser por la renovación, de no ser por la llegada de los nuevos y los jóvenes, sería inevitable. También mediante la educación decidimos si amamos a nuestros hijos lo bastante como para no arrojarlos de nuestro mundo y librarlos a sus propios recursos, ni quitarles de las manos la oportunidad de emprender algo nuevo, algo que nosotros no imaginamos, lo bastante como para prepararlos con tiempo para la tarea de renovar un mundo común”.

Con él se plantea la educación no solamente como una posibilidad de transformación real de la sociedad en la que vivimos, sino como una oportunidad que tenemos para nuestros hijos y la manera como ellos, en la relación entre unos y otros, pueden construir un mundo común. La UNESCO retoma este concepto al plantear una Educación para Todos.


La educación inclusiva remite a los esfuerzos de la sociedad de 1950 hacia acá por crear una educación para todos


Se plantea una nueva educación. La inclusión es un deseo incumplido. Le falta, tiene un vacío, pero ese vacío nos da la posibilidad de construir lo que Arendt llama espacio común y la Unesco define como una educación para todos: la posibilidad de construir un espacio y una vida juntos.

Visibilizar que la educación y la escuela inclusiva pertenecen a una sociedad y a una cultura muy distinta a la que pertenecía la educación y la escuela clásica. Es diferente la educación inclusiva porque es una estrategia global que busca imponer un mismo sentido de educación a todos y a toda la sociedad. Busca construir una nueva educación con un mismo sentido: poner a funcionar la inclusión como un principio general de toda la sociedad.




Esto tiene un peligro muy grande...


Al homogenizar la educación, al ponerla como una prescripción, un valor general de toda la sociedad, puede también uniformar la diferencia y borrar la diversidad de la cultura. Cuando planteamos que es una educación incluyente, en la educación todos están pero cuando todos están, se va a producir un mismo sujeto, uno igual, producirlo en el colectivo y no en el individuo. Eso borra la diferencia y no se tiene en cuenta el uno, el sí mismo, lo particular, lo singular, inherente a cada individuo.

Se entiende la inclusión como poner en un mismo espacio las instituciones, prácticas, saberes y sujetos. Cuando todo se pone en un mismo espacio, aparentemente hay una inclusión, pero lo que se hace es la no visibilización de esas diferencias particulares por cultura, expresiones lingüísticas, diversidad de género, orientación sexual, que reclaman un respeto a esa diversidad de la cultura.

Lo que proponemos cuando hemos realizado estas investigaciones, es analizar la inclusión como la posibilidad de construir un espacio común para pensar lo diverso. Quizá lo que queremos decir en el fondo es construir un pensamiento que piense la diversidad y no darla como hecho.

¿Cuáles son las mejores maneras de producir la diferencia y la diversidad en una sociedad?


Pensar juntos el uno y el otro para poder crear las condiciones donde eso común no se comprenda como similitud sino como una posibilidad de pensar la diversidad (expresión cultural amplia).

La educación inclusiva se construyó sobre unos valores. No habla solamente de incluir al otro sino de construir un espacio de vida conjunta en el que todos podamos existir. No habla de la diferencia como anormalidad, limitación o discapacidad. Habla de una posibilidad. Es inclusiva porque en ella podemos participar todos, indistintamente de nuestras características y condiciones particulares.

Valores de la educación inclusiva


Hemos puesto la inclusión como un principio, un conjunto de derechos inobjetables que bajo la lógica de la razón jurídica se extiende a toda la sociedad. Significa que todos tienen derecho, todos son diversos, pero hay un grave problema cuando en una sociedad se construye la inclusión solo por normativa. Se vuelve una obligatoriedad, un recurso que utilizan los estados para poder decir que en las instituciones educativas de cualquier naturaleza, están todos juntos y a eso se le llama inclusión, sin poner de antemano un elemento mucho más importante: un lenguaje que plantea una posición ética donde la diferencia de la diversidad y la inclusión se conviertan en principios a partir de los cuales se construye eso que se ha llamado otredad o alteridad.

Cómo construir colectivamente un pensamiento de la diferencia


Un pensamiento de la diferencia no viene solo de la norma ni de que las instituciones logren integrar en sus espacios sujetos con diferentes formas o expresiones de diversidad. El pensamiento de la diferencia es el que piensa el problema del otro en la sociedad, el problema de la diferencia sustancial y constitutiva a la humanidad y a todos los seres humanos.




Elementos de la educación inclusiva


-El valor: Es decir, colocar la inclusión como principio universal. Alrededor de él, decimos nosotros, utilicemos el principio universal para que nos permita darle apertura a eso que se llama pensamiento de la diferencia.

-La virtualidad: Para poder pensar en esa escuela abierta, inclusiva, que reconozca a todos, la dimensión espacial y virtual se vuelven en elementos protagónicos sustanciales porque en los sistemas abiertos ya no se necesita tener un espacio físico donde hacer esa educación, sino que cualquier espacio social, físico o virtual se convierte en un lugar propicio para hacer la educación. Lo virtual se convierte en una de las formas de mostrar que se rompe con el encierro de las formas tradicionales de educación para poner a pensar un modelo de educación en red.

-El saber de la inclusión: Cómo el saber de la inclusión está directamente ligado a pasar de un lugar a otro, circular por diferentes lugares y dar el espacio de la movilidad, ser un espacio activo y productivo, a distribuir conocimientos a diferentes sectores de la educación en diferentes niveles. El saber de la inclusión es movilidad, reconocimiento, diferencia, posibilidad, productividad.

-La población: La educación inclusiva va a todos. La inclusión es un problema de la población total, es asegurar que los sujetos, los grupos, los colectivos y los individuos, puedan hacer parte de los diferentes espacios educativos que crea la sociedad. Rompe con el lugar prioritario, constitutivo de la educación que era la escuela. Ya no es el único lugar. Existen los múltiples espacios y por eso lo virtual ahora es tan fuerte.

-¿Quién es el otro en la sociedad? El otro, o sea el diferente y el diverso, generalmente había sido ignorado, silenciado, excluido. Ahora no. La inclusión es lograr que estos otros, que estaban por fuera de los espacios educativos, logren vincularse de una manera diferente, valorando las diferencias, acogiendo e integrando la diversidad y valorando las diferentes formas de expresión individual, subjetiva, local y cultural.

-Es para todas las geografías. Hace parte de todos los discursos del ejercicio de la educación. Se vuelve en una política y estrategia global que hoy hace parte de todos nuestros sistemas y políticas locales e institucionales.

Cuál es el valor fundamental de la inclusión


Su saber es producir lo que se llama pensar una vida juntos. La escuela que es inclusiva es la que, como campo de saber, tiene la antropología, la sociología y la pedagogía para pensar los problemas de la vida. Lo que cambia finalmente es que mientras históricamente la escuela fue creada para pensar la ciencia, hoy lo que plantea la educación inclusiva es no pensar la ciencia per se, no pensamos solamente en los saberes disciplinares o los saberes escolares específicos, sino lo que debemos aprender y enseñar en la escuela es a pensar sobre los problemas de la vida. 

Es decir, lo que pasa en los territorios, las formas de exclusión de la cultura, las maneras cómo asumimos las infancias, la manera como pensamos en la educación de niños y jóvenes, la manera como integramos a otras poblaciones, reconociendo los valores de educación y la cultura. Reconocer el valor de la vida dentro del concepto de formación. La escuela educa para que podamos pensar los problemas de nuestra existencia.

Habilidades para la vida y competencias para comprenderla


Una sociedad que se piense desde la inclusión es una sociedad que quiere trabajar colectivamente y propositivamente en construir una vida juntos. Mantener la convicción de que en el ejercicio educativo que hacemos, lo más importante sea la construcción de una actitud para pensar y actuar más allá de los bienes del consumo que la globalización nos impone y poderle apostar a una educación que piense la vida, el otro y los otros. Una escuela que sea social y culturalmente heterogénea. Nos interesa trabajar fuertemente sobre esa tensión que hay entre identidades y diferencias. Cómo mantener la identidad, pero mantenerla reconociendo la diferencia y cómo hacer posible que la educación sea el lugar donde se concreten destinos posibles.

Que en la educación exista la riqueza de que los niños y los jóvenes puedan reconocer diferentes formas, experiencias, modos de vida y eso significa, reconocer diferentes modos de educación. Esto se ha llamado en nuestro lenguaje educativo, construir una pedagogía de la diversidad que esté planteada sobre 3 conceptos: lo común, lo singular y lo diverso.

Estos elementos plantean que la inclusión vuelve al tema de la igualdad, pero como rasgo inicial. No creer que todos somos iguales ni homogenizar para que nos produzcamos igual, sino que la igualdad sea el rasgo inicial sobre el cual hacemos la educación.

La inclusión ya no será solamente un ejercicio normativo que nos pone a nosotros en unas técnicas o tecnologías para permitirnos estar todos juntos, sino que es un espacio de desidentificación. Desidentificar a la persona de aquello con lo que la han identificado: la discapacidad intelectual, persona con déficit de atención, sujeto vulnerable. En la escuela inclusiva, que es diversa, que trabaja sobre la singularidad, hay posibilidad de reidentificarse (volver a constituirse, pero como un sujeto que en su diversidad tiene diferentes formas de expresión).

Cómo la educación permite la construcción de ese espacio común


La idea es poder construir un espacio en el que luchemos con la imagen del otro que se ha ido construyendo, para producir un encuentro que valorice lo vital, las diferentes formas de existencia, la otredad y ese espacio común, muchos autores lo han denominado como un espacio para hablar acerca del mundo, la vida y nuestras vidas. Un espacio en el que logre conectarme con el otro de manera natural con lo que cada uno es y una pedagogía directamente relacionada con esa experiencia ética de la proximidad. Se prepara para pensar, vivir y experimentar la vida.